SE USA CON CUIDADO POR PASTOR THOMPSON
Salmo 141:3-4


"Pon guarda a mi boca, oh Jenová; Guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi coarzón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleites."
En los años '50's cuando estaba yo cumpliendo mis estudios en la universidad, trabajaba yo como agente judicial de vigilancia (de delincuentes en libertad condicional). El juéz de la corte de juveniles, jóvenes, era persona muy simpática. El era siempre muy formal en la corte, pero, muy inteligente, y siempre. los abogados tenían que estar bien listo para entender toda la ley. Este juéz me enseñó tantas cosas en cuanto a la vida. Lo contaba una de mis honores mas grandes de estar en el corte con él, y despues, estar en su oficina para oir y conocer su sabiduría y entendimiento de la ley y de la naturaleza humana.
El juéz entendía muy bien los peligros y males de la lengua humana. Decía él, "Tú puedes quedarte quieto, en silencio, y parecer estúpido, ó, puedes abrir la boca y eliminar toda duda." Otro dicho de él, "Aquel hombre es tan estúpido que, cuando hable, él sustrae ó deduce de la total de la inteligencia humana." El intento de control la lengua es una batalla constante.
Una de mis primeras clases en el colegio, estudiaba 'debate." Aprendimos como hacer casos, establecer las pruebas, y refutar las posiciones del otro lado. Tambien, teníamos que discutir, ó defender los dos lados, el lado en contra y el lado a favor del asunto.
Al terminar la clase, tuvimos que debatir otros grupos. Mi compañero y yo éramos los únicos alumnos casados con empleo afuera de la escuela, y nos faltaba el tiempo para prepararnos para el debate. Nos dieron la posición nú. 4, lugar más bajo en el debate. El equipo Nú.1 era el mejor de todos. Tuvimos que debatir los dos lados, a favor y en contra.
En el primer debate, estábamos contra otro grupo del Nú. 4, y, a la sorpresa de todos, ¡ganamos! Para nuestro segundo debate, nos pusieron en contra de un equipo en Nú. 1, el mejor, y ellos tenían el lado a favor del asunto, y nosotros el lado negativo. Durante el debate, ellos estaban barriendo el piso con nosotros. Le dije a mi compañero que teníamos que dejarles matarse a sí mismo. Cuando llegó nuestro tiempo para contradecirles, negamos cada argumento de ellos y les perguntamos porque ellos no pudieron darnos argumentos válidos, y bajamos cada punto de ellos. ¡Ganamos otra vez! El maestro quería movernos al grupo 1 ó 2, pero, no queríamos mostrarles nuestra ignorancia, y salimos del debate.
La lengua es una arma terrible. Es lo que revela al corazón y los motivos escondidos que se quedan afuera de la vista de otros. Sal. 139:4: "Pues, aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, Tú lo sabes toda." Con esta verdad en la mente, no hay duda de la razón que le pide a Dios por una guarda sobre su lengua. Decimos cosas con tanta prisa y despues, tratamos a cambiarlas, pero, el daño ya ha sido hecho.
Una vez, oí de un evangelista en una conferencia en una iglesia que no conocía antes. El y el pastor estaban charlando antes del culto. El evangelista le vió a una mujer muy fea, sentado en el tercera fila, y el evangelista le preguntó al pastor; "¿Quién es esta mujer tan fea en la fila tercera?" El pastor le dijo, "Ella
es mi esposa." Buscando por una manera de quitarse del problema, el evangelista le dijo al pastor, "No, no ella, sino la mujer al lado de ella." El pastor le dijo, "Ella es mi hija."
¿Has tenido días malos como éstos? ¿Qué puedes decir despues que el daño ya ha sido hecho? El Salmista vió la necesidad de una guarda sobre sus labios, y se lo pidió a Dios. Necesitamos que Dios purifica a nuestros pensamientos y palabras. Debemos edificar y no destruir y lastimar.
Una vez, un abogado vino para empleo en el Estado de Idaho y tuve que intrevistarle. Despues de un rato, entendí que el hombre era uno del equipo del debate que habíamos derrotado. Me dijo que si ellos hubieron a quedado con la boca cerrada, hubieron a ganado. Llegamos a ser buen amigos. Mas tarde, despues de unos problemas, llegó mi amigo a sufrir con depresión mental. El no quiso hablar ni asociar con otras personas, pero, me dejaba a mí estar con él. Una vez, estábamos andando en carro, no le dije nada, él se quedaba con la cabeza inclinada. No era un tiempo de palabras, sino de presencia. Pero, le hablé unas cuantas palabras de ánimo, de consejo, de salud, palabras que el Señor me daba. Gradualmente mi amigo slió de la depresión y hora anda bien,
La lección: usa con cuidado las palabras que digas. Debemos usar palabras de paz, gozo, amor y ánimo